Artrosis de Rodilla en Deportistas

Los atletas suelen sufrir esta lesión, debido al impacto de la corrida principalmente y suelen correr sobre el pavimento. Tanto en futbolistas, jugadores de rugby y los atletas que realizan salto, es frecuente que sufran de artrosis de rodilla, por un uso de forma repetida de esa articulación en cada movimiento realizado.

La rodilla es una articulación del cuerpo humano en la que con más frecuencia se puede desarrollar la artrosis, pues es una articulación de carga que tiene que soportar a diario el peso del cuerpo al permanecer de pie, subir escaleras, andar o correr.

Es una enfermedad crónica que se caracteriza con el deterioro paulatino del cartílago de las articulaciones. Es este deterioro lo que conduce al dolor con la actividad física, incapacidad variable para caminar y permanecer de pie, así como una progresiva deformidad de la rodilla. La artrosis de rodilla primaria es de causa desconocida.

La salud del cartílago articular depende de unas células que hay dentro de él, los condrocitos y del hueso en el que se apoya, el hueso subcondral. Este tipo de artrosis está relacionada con el envejecimiento, pues es propia de personas mayores de 50 años.

En otras ocasiones se produce como resultado de una lesión previa de la articulación y se conoce como artrosis de rodilla secundaria.

La artrosis de rodilla secundaria es la que se observa tras lesiones de menisco, de los ligamentos o del hueso articular, tras fracturas óseas intraarticulares, en articulaciones que se someten a un sobreesfuerzo importante, como es el caso de los deportistas, o de personas con alteraciones en la longitud de los miembros inferiores o del alineamiento de la rodilla.

La artrosis de rodilla se manifiesta de forma inicial con dolor después de haber estado caminando o de pie durante mucho tiempo.

En especial se produce dolor durante actividades como subir y bajar escaleras, caminar por terrenos irregulares, o levantarse de una silla. Conforme va avanzando la enfermedad, cada vez aparece antes el dolor. Tras estar un rato sentado, el paciente nota rigidez y dolor al intentar levantarse.

La sensación es como si las rodillas estuviesen agarrotadas y necesitaran calentarse para caminar de nuevo. Al poco rato, suele desaparecer la rigidez y el dolor inicial, pero tras un período variable de estar caminando, reaparece el dolor. Si la persona afectada por la artrosis de rodilla se para, el dolor va cediendo poco a poco.

Es frecuente que la rodilla se hinche y se caliente. Son episodios de inflamación que se observan de forma ocasional en esta enfermedad. La membrana sinovial, produce líquido sinovial en exceso y por ello la rodilla aparece tumefacta. No es lo mismo que la hinchazón general de las piernas, tobillos o pies que aparece tras estar mucho rato de pie en personas con retención de líquidos.

En la artrosis de rodilla lo que se inflama es la articulación. Conforme avanza la enfermedad se puede ir alterando la alineación de las rodillas, generalmente metiéndose hacia adentro de las piernas. La rodilla se deforma por la reacción del hueso articular ante la artrosis.

No existe un tratamiento curativo para la artrosis de rodilla. No obstante pueden aplicarse tratamientos útiles que van a permitir a la mayoría de los afectados llevar una vida prácticamente normal o al menos aceptable.

Los pacientes con artrosis de rodilla deben de acostumbrarse a convivir con la enfermedad y adaptar su actividad a las manifestaciones de la misma.

Entre los métodos terapéuticos más utilizados para el tratamiento se encuentran los analgésicos, antinflamatorios, estimuladores del cartílago, fisioterapia, kinesioterapia, práctica de ejercicios de bajo impacto y en ocasiones se utiliza la cirugía para devolver la movilidad al paciente afectado.

Es recomendable seguir con el entrenamiento y prevenir el desarrollo de la enfermedad. Para ello se puede aumentar de forma gradual la actividad física, respetando el descanso y variando el tipo de actividades para no sobrecargar la misma zona.

Por otro lado conocer la técnica adecuada para ejecutar bien cada uno de los movimientos, sin colocar el peso en determinadas articulaciones, entrenar con un calzado adecuado, realizar un calentamiento previo al comenzar los ejercicios y realizar estiramientos después de terminar.